Quieren regular la contaminación lumínica por lo cual analizan en la Comisiones de Diputados un proyecto sobre el tema

Beatriz García, doctora en Astronomía, explicó a los integrantes de las comisiones de Ambiente y Recursos Hídricos y de Obras Públicas de Diputados sobre la necesidad de que las personas necesitan también oscuridad.

Publicada el miércoles 22 de mayo de 2019

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Un proyecto presentado por la diputada Patricia Galván (PJ) busca crear el Programa Provincial de Prevención de Contaminación Lumínica y promoción de Ahorro Energético. La iniciativa está en las comisiones de Ambiente y Recursos Hídricos y de Obras públicas, en donde la doctora en Astronomía, Beatriz García, explicó los pros y contras de la luz.

La especialista, quien además de docente es autora de numerosos artículos internacionales de investigación científica, indicó que tanto el resplandor, como la intrusión y el encandilamiento son aspectos que influyen en la contaminación.

En ese sentido, hizo hincapié en el uso de luces de LED, señalando que si bien emiten sólo el 5% de calor y son reciclables, su intensidad debe regularse si de verdad se pretende producir un ahorro energético pero además, porque la luz que emite genera un resplandor que no sólo afecta la vista o provoca accidentes de tránsito, sino que incluso puede provocar cambios en los ciclos biológicos.

La iluminación LED de espacios públicos, la cartelería con publicidad que a menudo se encuentra en la calle, más el uso doméstico indiscriminado de este tipo de luces, hace que la oscuridad natural de la noche se vea afectada. “En la Tierra necesitamos que haya oscuridad en algún momento”, dijo al respecto Beatriz García, “para preservar la vegetación, por los ciclos biológicos de los animales, e incluso para los seres humanos que ven afectada la producción natural de la  Melatonina”, que es la hormona que afecta el sueño.

Además, destacó que aspectos como la distancia entre una luz y otra – como por ejemplo en la iluminación de calles o rutas – o la direccionalidad de la luz – lo más beneficioso sería iluminar hacia abajo y no hacia arriba -, son aspectos que también deben tenerse en cuenta a la hora de hablar de contaminación lumínica.

La iniciativa legislativa en estudio, pretende “corregir el malgasto de energía, reducir los efectos perjudiciales en la salud, fomentar el ahorro energético, proteger el medio ambiente, mejorar la convivencia, ayudar a una conducción vehicular más segura reduciendo los deslumbramientos, y optimizar del mismo modo la visibilidad del tráfico aéreo, como también, siendo lo más importante, permitir el trabajo de los observatorios astronómicos”.

La contaminación lumínica  es considerada como “el aumento del brillo del cielo nocturno producido por la dispersión de la luz artificial en los gases y partículas del aire. El origen es un alumbrado ineficiente y mal diseñado, que envía la luz a zonas donde es innecesaria: hacia el cielo”, destaca al respecto la diputada Galván.

Desde la comisión, coincidieron en señalar que la educación es el primer eslabón de la cadena de cambios culturales que necesitan hacerse para hacer frente a la problemática. Además, adelantaron que continuarán con la ronda de consultas a especialistas no sólo para enriquecer la propuesta sino además, para delinear un programa que quede incorporado al texto legislativo.

*Información Cámara de Diputados de Mendoza

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