La Legislatura de Mendoza se convirtió en “El Patio de los Matus” para recordar a la “Negra”

LegisARTE rindió homenaje a Mercedes Sosa, la cantautora tucumana que supo llenarnos los oídos con su voz aterciopelada.

Publicada el miércoles 10 de octubre de 2018

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Por un instante, la Legislatura de Mendoza se convirtió en el patio de aquella casita ubicada en calle Mitre de Maipú. Más de 200 personas, ingresaron a la Casa de las Leyes como quien va a la casa de un amigo a tomarse unos vinos y a escuchar folclore y a ella, sobre todo.

Tomando el formato de las viejas radioemisoras, la fantasía jugó de entrada con una entrevista entre un conductor (Julio Paz) y la propia Mercedes Sosa. Desde “el cielo de los artistas” y en modo místico, Mercedes fue respondiendo una a una las preguntas sobre su vida, la familia, el exilio, la pobreza y hasta cantó a capella y recitó algunos versos. Fue un momento único, el silencio invadió el Salón de los Pasos Perdidos, ya transformado en ese patio de los Matus donde la imaginación jugó un rol preponderante. Esa luz azul que brotó desde el fondo de la Biblioteca de la Legislatura, marcó la presencia de la Cantante y Cantora. Como dice Rodolfo Braceli cada vez que puede: “ella nunca se fue, La Negra, desde siempre, cantando, no ha hecho otra cosa que quedarse” y tiene razón.

Esa radio imaginaria, transmitiendo desde el patio de los Matus, permitió volver en el tiempo, escuchar con el corazón, cerrar los ojos para ver más lejos y quienes estuvieron presentes, verlas a ellas, artistas mendocinas rindiéndole un hermoso tributo a Mercedes.

Ya lo había advertido Ruben Antinori, responsable de LegisArte (en dupla con la pulida coordinación de Carlos Méndez) en la apertura “este es un patio lleno de invitados, somos casi 200 amigos –algunos de ellos de Tucumán y de Francia- acodados en una mesa esperando escuchar nuevas voces y sobre todo, sentir la presencia de la extraordinaria Mercedes”.

“Esta noche vamos a despertar zonas de nuestra alma adormecidas”, dijo el locutor emulando viejos conductores radiales y sin querer, nos metió de lleno en un patio donde los grillos hicieron silencio para disfrutar.

Así llegó Daniela Trovati, cantautora de música de raíz folclórica argentina y latinoamericana que se lució cantando “Como la Cigarra” de María Elena Walsh y tal como hacía la Negra en sus recitales, el bonus vino de la mano de una canción propia: “Tonada de una mujer pobre”.

Las viejas publicidades radiales permitieron distender y ahí nomás apareció el radioteatro con una historia breve, pero sentida y emotiva a tono con lo que se estaba viviendo este patio imaginario. Los jóvenes actores y actrices del elenco de Teatro de LegisArte, demostraron que es un rubro eterno cuando se pone el corazón a la hora de actuar. Lucimiento que llegó de la mano del director Diego Flores. 

Vanina Fernández (fue preparadora vocal del Coro de la Legislatura) tomó su guitarra y entonó “Dulce Madera Cantora” de Víctor Heredia y los corazones se estremecieron con su voz. Reafirmó que no estaba allí de casualidad y conmovió a todos con “Flor Blanca”, su canción sobre una pequeña de 8 años que va a la escuela, día a día en colectivo, recorriendo ese eterna distancia de desierto que hay entre San Carlos y San Rafael.

Mercedes Sosa tuvo impronta en Brasil y no habría sido completo el homenaje sin un artista de ese país. Casi sin querer, Sol Bueno -cantante y compositora brasileña, natural del estado de Minas Gerais- expresó las sutilezas de ese universo de melodías en portugués. Quedamos absortos ante una cantante de voz suave y marcante, con las raíces musicales y las vivencias populares de su Brasil natal. Así llegó una versión acústica de “María, María” de Milton Nascimento y una canción que mezcló fuerza y dulzura como “Imbae” y dejó a todo el auditorio mudo, primero y de pie, después, apabullados por la potente voz y la energía que dejó Sol en el escenario.

El radioteatro tuvo que sí o sí intervenir, eran muchas emociones y todavía había un final a toda voz. La historia de los vecinos puso esa cuota de humor necesaria para entonarse en los últimos tramos del homenaje. 

Mercedes Sosa, la voz preocupada y ocupada desde el dolor, el candor y la congoja, tuvo su correlato con la presencia de Analía Garcetti. Mendocina, de cuna con música en casa, habló de Mercedes y de cómo “legitimó a los autores con su voz”. Acto seguido desplegó dos canciones hermosas como “El otro país” de Teresa Parodi y vinculó a Mercedes con el pueblo chileno y la su canción “Violeta Parra nuestra”.

“Cuando tenga la tierra la tendrán los que luchan los maestros, los hacheros, los obreros. Cuando tenga la tierra te lo juro semilla que la vida será un dulce racimo” fueron las palabras en la vieja radio imaginaria que permitieron recibir a Sandra Amaya. En su voz y guitarra en mano apareció “Los Hermanos” de Atahualpa Yupanqui y casi sin darnos respiro, una hermosa historia de viejos patios y un almuerzo, donde Sandra y Mercedes, golpeando una mesa interpretaron “Mujeres del Mundo”. La música volvió a interpretar aquella canción y  casi a capella entonó “Mujeres del mundo no se desesperen, busquen su destino, alcen bien sus frentes, desaten caminos que las confundieron y recorran senderos de colores nuevos”. Mercedes dijo en aquél mediodía “nena me hacés recordar cuando comencé a cantar” y ese himno a la mujer sonó en el mismo lugar donde, días antes, se había conquistado un nuevo derecho para ellas como la paridad, 

Y con los corazones ya exprimidos entre recuerdos y alegrías quedaron dos canciones para el final que permitieron el lucimiento de las cinco intérpretes. “Quien dijo que todo está perdido” y ofrecieron su corazón nomás. Y la despedida al son de “Cambia, todo Cambia” fue precedida por las palabras de Teresa Parodi sobre Mercedes y que constituyen, a su vez, un buen cierre para esta nota para simbolizar todo lo que ella representa y representó para los argentinos.

Ya con las emisoras continuando con la difusión de sus respectivos programas, la gente se fue con esas palabras leídas por Analía que dicen:

Mercedes, madre cantora

amorosamente en llamas.

Ay! Corazón que no cesa de gemir en las guitarras,

grito del fondo aterido de la América robada,

grito del alma del pueblo que no muere porque canta.

Mercedes, madre cantora

amorosamente amada,

voz que es vertiente sonora de los sueños que no acaban,

cuando se escribe tu nombre se siente que todo cambia

porque tu canto nos quema piel adentro y nos levanta.

Ese país que te digo que te estalla

en la garganta es un niño entre tus brazos

que se aferra a los que cantas,

tu canto lo arrulla suave, lo contiene, lo amamanta,

tu canto le pone brillos inocentes en el alma.

Mercedes, madre cantora mujer de amorosa entraña

danos tu fe, tu coraje, no nos dejes sin tu rabia

danos tu risa y tu fuego y lloranos con tus lágrimas

al pie de tu voz bandera, al pie de tu voz

que sangra vamos desnudos de olvidos pero nuevos de esperanza.

Mercedes,

salmo en los labios

amorosa madre amada

mujer de América

herida tu canción nos pone alas

y hace que la Patria

toda menudita y desolada

no se muera todavía no se muera porque cantas

 

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