“Es más fácil detectar mentiras por el manejo del cuerpo que por la palabra”

Hugo Lescano es un especialista en la Comunicación no verbal, el especialista analiza cómo se mueven y hablan las personas para reconocer cuáles son sus verdaderos mensajes.

Publicada el martes 17 de abril de 2018

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Quienes tienen más de dos años de edad, seguro alguna vez mintieron. Si sos adulto, seguro has mentido tres veces por cada 10 minutos de tu vida. Consciente o inconscientemente, decimos cosas que no son ciertas en muchas oportunidades, por omisión involuntaria, conocidas como mentiras “blancas” o con intenciones negativas.

Hugo Lescano es un experto en esta materia y también dirige el Laboratorio de Investigación de Comunicación no verbal y Centro Certificador de Coaching Dialéctico, en diálogo con el Portal de Noticias de Legislatura Abierta afirmó que “nos comunicamos más sin hablar, los movimientos de nuestras manos, la gestualidad como el ritmo del voz, muchas personas gestualizan más que otras”.

Sin embargo hizo hincapié en que si bien la tecnología nos conecta con el mundo, también nos distancia de las personas que tenemos en el círculo inmediato. “Si vemos en bares y restaurantes todos están conectados a sus celulares por eso la comunicación con la tecnología puede ser problemática”.

Las mentiras del cuerpo

Lescano afirma que “es más fácil detectar las mentiras de la gente por el manejo del cuerpo que por la palabra, la gestualidad cuando conversamos es otro idioma, es como saber alemán y nadie entiende pero yo sé lo que está diciendo por el movimiento de su cuerpo. Si conocemos el lenguaje del cuerpo en un grupo es más fácil saber si miente o no”.

Las mentiras del ámbito político

La creencia popular nos lleva a pensar que es justamente el político el que más miente porque tienen una necesidad de convencer rápido. Sin embargo Lescano sostiene que  “los políticos mienten tanto como mentimos todos, en occidente mentimos cada 10 minutos tres veces, esos nos transforma en mentidores seriales. El político miente como la sociedad, muchas veces la mentira la usamos para sobreviviencia no sólo para dañar a los demás”.

Al mentir buscamos ocultar información de nuestro entorno, muchas veces para evitar hacer sentir mal. “Es como los políticos que ocultan algunas informaciones, pero ese ocultamiento afecta a un círculo familiar”.

Los gestos clásicos de la mentira

“Si mencionamos criterios generales de la mentira podemos observar que la persona  empieza a repetir frases, palabras, hechos,  a exacerbar la personalidad que tiene de lo que ocurrió o hizo, eso podría ser un indicador que no existe correspondencia entre lo que dice y hace”.

Otro de los movimientos que identifican una mentira es cuando usamos la mano para rascarnos más veces de lo habitual, acomodar el pelo, muchas veces, es la primera alerta para identificar una mentira. “Podríamos estar ante un ocultamiento de información o se está disfrazando la realidad de los hechos”, dijo Lescano

Miradas que miran directo a los ojos para mentir

Muchas veces se ha dicho que quienes evaden una mirada a los ojos están ocultando o mintiendo, sin embargo el análisis de este especialista asegura lo contrario. “Es un mito en términos de investigación el mentiroso mira a los ojos para chequear que le están creyendo, generalmente la mirada esquiva está relacionada con otras emociones, tales como vergüenza, culpa, desconfianza o temor. Quien miente, observa.”

Poder detectar mentiras en los niños es más fácil que en los adultos, porque tienen un desarrollo distinto. “Mientras más trayectoria tenemos en nuestra vida cultural más disfrazamos la mentira. Los niños tienen estrategias poco trabajadas es casi muy visible su mentira, pero cuando vamos creciendo, nosotros trabajamos la mentira con más perfección”.

 

 

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