Las cosas por su nombre: no son personas especiales, son personas con discapacidad

El INADI dio un curso sobre cómo referirnos para evitar caer en terminología que resulta más estigmatizante y rebuscada de entender.

Publicada el miércoles 20 de junio de 2018

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A través de la Dirección de Género de la Legislatura de Mendoza se llevó a cabo un curso para orientar a comunicadores sobre cómo difundir noticias sin caer en un lenguaje rebuscado que resulte más discriminatorio.

De esta manera, Diego Di Giuseppe, delegado del INADI en la provincia explicó que “Los medios de comunicación presentan muchas veces a la persona con discapacidad como un héroe. Al considerarlas como personas especiales, se parte de un enfoque caritativo y victimizador que acentúa la idea de la diferenciación social. Ejemplo de esto son los casos en que los medios difunden una noticia sobre una persona con discapacidad que ha obtenido un logro personal en alguna disciplina (lo más frecuente es en deportes); los artículos y notas se centran en las limitaciones del individuo, mientras de fondo se escucha una música conmovedora. Se trata de un enfoque presentado desde la buena intención de querer “hacer ver”, de “mostrar”, de “hacer sentir bien” a la persona con discapacidad, creyendo que esta actitud compensa o contrarresta prácticas discriminatorias cotidianas que son el resultado de significaciones y pautas culturales muy arraigadas. Este tipo de mirada contribuye a dar continuidad, e incluso fortalece, a los prejuicios y estereotipos que están en la base de la discriminación”.

El nuevo paradigma o modelo social sobre discapacidad está construido desde la perspectiva de los derechos humanos, y se centra en la dignidad propia del ser humano. De esta forma, las diversas discapacidades (físicas, mentales, intelectuales y sensoriales) son consideradas como una característica más dentro de la diversidad de la población.

 

El INADI recomienda:

 

  • Utilizar el término discapacidad: no hablar de personas con capacidades especiales o diferentes. Son sujetos de derechos y no es necesario hablar con bondad para evitar prácticas discriminatorias, sino garantizar sus derechos. A su vez se evite la invisibilización de la discapacidad, superando un paradigma pasado.
  • Utilizar los términos persona con discapacidad: no hablar de discapacitado/a, ya que su discapacidad no lo define como persona.  En este orden, se recomienda especificar el tipo de discapacidad que posee.
  • No utilizar términos como padecer, sufrir, ser víctima de: esto es con la finalidad de evitar estigmatizar a la persona con discapacidad.
  • No emplear una actitud paternalista: no tener una actitud compasiva o benefactora, empleando términos como “pobrecita/o” o “qué valiente es por lo que logró hacer”
  • No utilizar con finalidad descalificativa términos relacionados a la discapacidad: ejemplo de ellos serán los términos “retardada/o” o “mogólica/o”.
  • Promover una comunicación accesible: Se debe comunicar atendiendo a las posibles discapacidades, limitaciones o impedimentos del público receptor del mensaje.

 

Hablemos de Diversidad Sexual

 

Para erradicar los discursos estigmatizantes y discriminatorios, y aportar a construir una comunicación acorde con el reconocimiento de derechos legitimados desde la actual normativa, el INADI recomienda lo siguiente:

  • Reflexionar y a comunicar con claridad que la diversidad sexual es una realidad de nuestra sociedad que debe ser incluida desde una mirada positiva y enriquecedora en un horizonte de convivencia democrática.
  • Trabajar para erradicar las representaciones fóbicas que equiparan la diversidad sexual con algo amenazante, enfermo, insano, por fuera de las leyes biológicas constitutivas de un supuesto orden natural.
  • Para desmontar los prejuicios de la visión heteronormativa es necesario dirigirse a priori a un público receptor sexualmente diverso, utilizando genéricos inclusivos (cónyuge, pareja) en lugar de aquellos términos que dan por sentada la heterosexualidad del interlocutor o receptor (por ejemplo: la pregunta por el marido o novio si se trata de una mujer, por la mujer o novia si se trata de un varón).
  • Trabajar para desmontar la naturalización discursiva del modelo de familia nuclear tipo (padre-madre-hijos/as) como el único posible o como ideal al cual se debe aspirar. En el tratamiento de la información, disolver toda jerarquización discursiva de los distintos tipos de configuraciones familiares.
  • Erradicar toda referencia a supuestos aspectos perjudiciales para los hijos e hijas relativos a la mera pertenencia a un determinado tipo de familia no asimilable al tradicional. Es indispensable tener en claro y comunicar que el tipo de familia que mejor resulta para niños, niñas y adolescentes es aquel que les asegura una crianza responsable y comprometida sin importar la sexualidad de los cónyuges, padres o madres. El cumplimiento satisfactorio de este objetivo no guarda relación alguna con el tipo de vínculo (biológico o adoptivo), ni con la identidad sexual (orientación sexual o identidad de género) de la persona o las personas adultas responsables.
  • Transmitir que el valor de las familias no se establece en tanto que se adecúen o no a un modelo preestablecido, sino en el apoyo mutuo y el respeto de los derechos de cada uno de sus miembros.
  • Dirigirse a una audiencia familiarmente diversa, sin dar por supuesto modelo familiar alguno.
  • Reemplazar la referencia a la familia en singular por las familias en plural, que habilita a pensar en una variedad de modos de ser familia.
  • Dar visibilidad a la diversidad familiar para mostrar la amplitud del abanico posible. Incorporar como parte del universo familiar a las familias comaternales (con dos mamás) o copaternales (con dos papás), así como las familias ensambladas o monoparentales (con una sola persona adulta a cargo).

 

 

 

*Investigación realizada por Luciano Fabbri. Lic. en Ciencia Política (UNR) y doctorando en Ciencias Sociales (UBA-CONICET). Miembro del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género (UBA) y el Centro de Investigaciones Feministas y Estudios de Género (CIFEG-UNR). Integrante del Colectivo de Varones Antipatriarcales.

 

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